Cuidar tu imagen: ¿Una forma de empoderarte? O ¿una esclavitud?

La sociedad en la que vivimos

Vivimos en una sociedad en la que se nos exige dos cosas en relación a la imagen personal: Que estemos delgad@s y que siempre parezcamos jóvenes. 

También hay estudios norteamericanos que demuestran que la belleza acompaña a personas con más éxito financiero y que facilita llegar a cargos políticos. 

Se nos ha educado visualmente a apreciar unas características relacionadas con el ideal de belleza, que en las mujeres consiste en estar delgadas y no tener una sola arruga y en los hombres, tener una gran mata de cabello, rostro anguloso, hombros anchos, un torso y bíceps musculosos y glúteos reducidos. 

Hande Erçel belleza Ayrin Pons
Hande Erçel, considerada la mujer más bella del mundo según Beauty World

Todo lo que no encaje con ello parece que hay que “corregirlo” con dietas, cosméticos, intervenciones quirúrgicas, y otras soluciones aún por inventar. 

Pensemos que el concepto de lo que se considera bello ha ido variando a lo largo de la historia y que está estrechamente vinculado al contexto sociológico y a las figuras de poder. En épocas de hambruna, eran precisamente las siluetas voluminosas las que se consideraban deseables. 

En los años veinte las pieles bronceadas empezaron a ponerse de moda, sólo las mujeres de clase social alta podían permitirse actividades de ocio al aire libre. Al contrario de las mujeres trabajadoras que pasaban la mayor parte de su tiempo en fábricas y oficinas.

Preguntémonos…

¿Dónde queda nuestra libertad para escoger el tiempo y el dinero que queremos invertir en nuestra imagen?, ¿qué pasa si nos supone un gran esfuerzo acercarnos a los prototipos ideales de belleza de nuestra sociedad actual?, ¿Enfocarnos en nuestra imagen, nos empodera o nos esclaviza?.

Cuidar tu imagen: ¿Una forma de empoderarte? O ¿una esclavitud?

La experiencia me ha demostrado….

Según mi experiencia como asesora de imagen y coach de vida, estar a gusto con nuestra propia imagen nos empodera. Pero hay que encontrar el equilibrio entre lo que nos hace sentir bell@s y lo que nos exige la sociedad. 

Es precisamente este el motivo por el que me formé como coach, para poder acompañar a las personas hacia su objetivo de belleza, respetando su estilo de vida, personalidad, prioridades vitales, creencias y por supuesto, características físicas. 

Es la coherencia entre el ser y el proyectar lo que realmente nos hace sentir a gusto con nuestra imagen. Porque nos respetamos por dentro y por fuera. 

Cada persona tiene unas prioridades distintas, y por eso es importante tomar conciencia de ellas y tenerlas como base para construir su propuesta de imagen. 

No pasa nada, si no podemos definirlo de inmediato. Al finalizar la sesión tendremos una visión clara de hacia dónde queremos ir y qué es lo que queremos conseguir.

Este pilar es clave, sin un objetivo claramente definido sería como subir a un taxi sin decirle al conductor la dirección de nuestro destino deseado.

Casos reales de Coaching en Imagen Personal

Recuerdo una de mis coachees que quería mantener su melena canosa porque la sentía como parte de su identidad y trabajando en una empresa relacionada con la tecnología rodeada de gente más joven consideraba que era una manera de reafirmarse y empoderarse. 

Uno de los objetivos de su proceso de coaching en imagen fue reforzar la belleza de su melena manteniendo su color, nutriendo el cabello y realizando un corte que potenciara su linealidad facial y silueta. 

Otra de mis coachees tenía una silueta que según los cánones de la sociedad consideran voluminosa. Ella se sentía muy a gusto con su volumen corporal y su objetivo era crear un fondo de armario que potenciara su forma. 

Se empoderaba reforzando la belleza de su tipología corporal y creando looks de indumentaria y complementos que ella percibía como bellos y armónicos.

También me he encontrado con personas que no tienen una buena percepción de sí mismas a nivel estético. En estos casos el proceso se ha enfocado hacia el entendimiento de las causas de dicha percepción, la toma de conciencia de sus fortalezas estéticas y la aceptación y respeto por el propio cuerpo. 

En algunos casos me he encontrado con coachees que se han enfocado tanto en cuidar a familiares que se han olvidado de sí mism@s. Dedicar tiempo a mejorar su imagen es una forma de auto-cuidarse, de recuperar la motivación y sentirse bien. Otra forma de empoderarse.

Mujeres que han sufrido violencia de género, se han beneficiado de volver a centrarse en ellas mismas y cuidar su imagen externa es un elemento más en su camino hacia el empoderamiento.

Conclusión

Como podéis ver tengo muchos motivos para afirmar que cuidar la imagen es una forma de empoderarse pero sólo si se hace desde el respeto a la propia personalidad, a las características físicas innatas, al estilo de vida, prioridades y valores individuales. 

No como un modo de someterse a los cánones de belleza de nuestra sociedad actual esperando a ser más aceptados por nuestro entorno. 

Considero que sólo es esclavitud si lo que queremos conseguir es una imagen desconectada de nuestro ser, si no hay una buena relación en inversión de tiempo, dinero y nuestro estilo de vida y finalmente, si se convierte en una obsesión. 

Factores que influyen en la percepción de la belleza | Ayrin Pons

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